Leer No soy el típico cuento de Navidad, de María José Alfonso Bartolomé, ha sido como meterme en una bola de nieve gigante que alguien agita con demasiadas ganas: un caos brillante, tierno y lleno de magia que, sin esperarlo, me ha tocado más de lo que imaginaba. Entré pensando que iba a encontrar una historia navideña divertida y poco más, y acabé acompañando a Aldara en un viaje emocional que mezcla humor absurdo, fantasía desbordada y una sensibilidad que se te cuela sin pedir permiso.
Aldara
vuelve a su pueblo y, de repente, la Navidad decide que ella es “la elegida”. Y
claro, eso implica lidiar con renos diva, duendes que parecen estar a punto de
convocar una huelga general y objetos domésticos que se creen héroes de acción.
Todo contado con un sentido del humor que me ha hecho reír en voz alta más de
una vez. Pero lo que más me ha gustado es que, detrás de toda esa locura, late
una historia profundamente humana.
La autora
consigue que la magia no sea solo un adorno festivo, sino una forma de hablar
de lo que pesa, de lo que duele y de lo que seguimos llevando dentro incluso
cuando creemos haberlo dejado atrás. La presencia de la madre de Aldara —esa
figura luminosa que sigue acompañándola desde la ausencia— está tratada con una
delicadeza preciosa. No es un drama, no es un golpe bajo: es un recordatorio de
cómo las personas que ya no están pueden seguir sosteniéndonos, guiándonos y
haciéndonos reír cuando menos lo esperamos.
Y eso
conecta con otra de las cosas que más he disfrutado: Aldara no está sola.
Aunque ella crea que sí, aunque la vida la haya dejado un poco descolocada, hay
gente alrededor que la sujeta, que la empuja, que la abraza incluso cuando no
sabe pedirlo. Esa red de afectos —a veces torpe, a veces caótica, siempre real—
convierte la novela en algo más que una aventura navideña. Es una historia
sobre aprender a dejarse ayudar, a confiar, a mirar hacia dentro sin miedo.
En resumen,
es una novela que combina humor, ternura y fantasía con una naturalidad sorprendente.
Te hace reír, te hace pensar y, sobre todo, te deja con esa sensación cálida de
que la magia existe.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario