Hoy tenemos el placer de conversar con Marina Redondo, una voz que está logrando hacerse un hueco en el corazón de los lectores gracias a su sensibilidad y a su capacidad para retratar las emociones humanas. Con la publicación de
La felicidad lleva inscrito tu nombre y su más reciente obra,
Atrévete a soñar, Marina nos sumerge en una trilogía donde el autodescubrimiento, el amor y la superación personal son los grandes protagonistas. En esta entrevista, exploramos las luces y sombras de su proceso creativo, el alma de sus personajes y qué podemos esperar del esperado desenlace de este viaje literario.
RAÚL REYES: ¿En qué momento exacto supiste que la historia de estas novelas no cabía en un solo libro y que necesitaba el formato de trilogía para ser contada con justicia?
MARINA REDONDO: Tras las primeras reseñas, la gente estaba encantada con la historia, pero no le gustaba que todo fuera un sueño. El personaje más criticado, tanto para bien como para mal, es el de Bea. A la gente le encantó, pero la mayoría la odiaba. Un amigo me dijo: «Me encanta Bea, es el personaje más complejo». Y le respondí: «¿Y si la historia la contase ella?».
De esa charla entre amigos, nació Atrévete a soñar. Pensaba en ese momento reescribirla y que fuese un solo tomo autoconclusivo. Pero según desarrollaba la historia, pensaba que había más entresijos de los que hablar y que el personaje de Alex necesitaba contar también su versión de la historia. Ahí, en ese punto, surgió la trilogía.
R.R.: Desde la publicación de
La felicidad lleva inscrito tu nombre hasta el lanzamiento de
Atrévete a soñar, ¿en qué aspectos técnicos o emocionales sientes que has evolucionado más como escritora?
M.R.: Un paso abismal; yo no sabía todas las herramientas que se necesitaban para publicar un libro. No sabía ni qué tenía que usar guiones largos en los diálogos e incisos. Creo que todo el mundo, cuando empieza a escribir, tiene una idea en la mente que intenta plasmar, pero para que llegue al lector se necesita una buena corrección y maquetación. De ahí que crease
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A nivel técnico he evolucionado mucho y a nivel emocional también. Me costó mucho escribir La felicidad lleva inscrito tu nombre. Había perdido mi trabajo de profesora, por no hablar de los dos accidentes que tuve. Así que cuando empecé tenía miedo de contar mi historia. De que nadie quisiera hablarme tras leerla. Básicamente, creía que me juzgarían.
Ha sido sacar todo eso que me atormentaba, sentir paz. Y ganas de seguir escribiendo historias.
R.R.: El título de tu primera novela sugiere una conexión muy íntima y personal; ¿qué significa para ti la felicidad y cómo intentaste plasmar ese concepto en la trama?
M.R.: Para empezar, debo explicar el significado del libro.
La felicidad lleva inscrito tu nombre hace alusión a que la felicidad lleva inscrito el nuestro y no el de otra persona. Yo tengo que ser feliz por mí misma. La felicidad es un estado de alegría, estar contento con lo que haces. Esa magia invisible que te ilumina la cara.
Elísabet es una chica insegura que tiene celos de la íntima amiga de Alex. Eso la hace serlo más. Ella tiene que aprender que puede ser feliz a su lado, pero que su felicidad no dependerá de su pareja, sino de ella misma.
R.R.: En
Atrévete a soñar, el título parece un desafío directo al lector. ¿Cuál es el principal miedo o barrera interna que tus personajes deben romper en esta segunda entrega?
M.R.: En esta novela quería que se notase la evolución de los personajes. Cómo Elisabet deja atrás sus inseguridades y crece. Alex deja de ser el niño consentido y se da cuenta tarde de que hay que aprender a gestionar las emociones. Pero, sobre todo, me centré en Bea, el personaje más vulnerable. La chica invisible que tenía miedo de perder a la única persona que la quería.
R.R.: Si tuvieras la oportunidad de sentarte a tomar un café con uno de tus personajes, ¿a quién elegirías y qué le preguntarías?
M.R.: A Elísabet, mi yo de dieciocho años. No le preguntaría absolutamente nada, solo le diría que crea en ella misma.
R.R.: A la hora de estructurar una saga, ¿te consideras una autora de mapa que tiene todo planificado o prefieres dejarte llevar por la brújula y lo que los personajes te piden en cada capítulo?
M.R.: Soy completamente brújula. Tengo los personajes tan arraigados en mi interior que yo solo dejo que fluyan dentro de mí y sean ellos los que plasmen la historia.
R.R.: Tus historias tienen una carga emocional muy profunda; ¿tienes algún ritual, ambiente o música específica que te ayude a conectar con los sentimientos de tus protagonistas mientras escribes?
M.R.: Yo soy una persona franca y directa. No voy a edulcorarlo diciendo que me gusta escuchar música de vinilo, atenuar la sala con la luz de las velas, mientras inunda el ambiente un olor a lavanda de los smelts de cera. Eso es lo que haría uno de mis personajes, pero yo no.
Mis historias las escribo bajo la mantita, en papel y lápiz. Luego lo paso a limpio al ordenador, reestructurando las ideas. Y cuando acabo un capítulo, busco en YouTube una canción que se identifique con esa parte de la historia.
R.R.: Con dos libros ya en las librerías, ¿cómo gestionas la presión de las expectativas de tus lectores de cara al cierre de la trilogía?
M.R.: Tranquila. No me preocupa en absoluto. Porque sé que a mis lectoras fieles les va a gustar. Si algo tengo bueno es que soy muy fiel a mi pluma, que soy una escritora que no necesita IA para escribir y eso es lo que quieren los lectores. Libros con alma.
La única expectativa que no sé si podré cumplir es que el libro tenga más de 180 páginas para desarrollar todo lo que quiero de la historia. Soy muy de sintetizar.
R.R.: Sin revelar detalles de la trama, ¿podrías darnos una sola palabra que defina la energía o el tono de lo que encontraremos en el tercer y último libro?
M.R.: Reveladora. Nadie se espera lo que va a pasar. Hay cosas que ni se imaginan y otras que los lectores intuyen. Pero, como siempre, alguna sorpresa caerá.
R.R.: Cuando un lector termine la última página de esta trilogía, ¿cuál es el mensaje o la sensación que te gustaría que se quedara grabada en su memoria para siempre?
M.R.: Que nunca se olviden de mi historia: que quede impresa en su memoria, dejando huella en sus corazones.
R.R.: A lo largo de este camino literario, ¿cuál ha sido el comentario de un lector que más te ha impactado o que te ha hecho sentir que escribir vale la pena?
M.R.: Me pones en una tesitura muy difícil. Pero sin duda el comentario que más me impactó fue «No tendría que haber leído tu libro antes de dormir porque no he pegado ojo.»
No pretendo producir insomnio con mi libro. Sino que cale tanto la historia, que no puedas parar de leerla y que te deje con ese saborcillo de querer saber qué pasa con los personajes. Entonces, he cumplido mi objetivo: dejar huella.
R.R.: Haciendo honor al título de tu segunda novela, ¿qué consejo le darías a todas aquellas personas que tienen una historia guardada en un cajón pero aún no se han atrevido a soñar con publicarla?
M.R.: Que se lancen a la aventura sin miedo. Y que si quieren, yo les acompaño en su aventura.
R.R.: Muchísimas gracias por este rato tan agradable, Marina. Ha sido un verdadero placer para mí profundizar en tu universo literario y descubrir todo el sentimiento que hay detrás de cada página de esta trilogía. Te agradezco sinceramente la generosidad con la que has respondido a mis preguntas y la transparencia al compartir tu proceso creativo. Me quedo con muchas ganas de ver cómo culmina este viaje y estoy seguro de que tus lectores disfrutarán el desenlace tanto como yo he disfrutado de esta charla. Te deseo todo lo mejor en el cierre de esta etapa y en cada nuevo sueño que decidas emprender. ¡Gracias por compartir tu talento conmigo!