R.R.: Gracias por tus palabras, Ramon. Vamos a empezar conociendo algo de tus orígenes como escritor. Dinos, ¿cómo te iniciaste en el mundo de la escritura?
Ramon Gallart: Sin querer resultar pretencioso, no me siento influido directamente por ningún escritor. Sin embargo, es indudable que todo lo que leemos a lo largo de la vida moldea nuestra visión de la literatura. Intento tener mi propia voz y estilo. Por otra parte, sí que hay autores por los que siento una debilidad especial y a los que siempre regreso: Borges, Mercè Rodoreda, Manuel de Pedrolo, García Márquez o Cortázar. Y me apasionan, también, la filosofía y la psicología; creo que lo he leído casi todo de Boris Cyrulnik, Pascal Bruckner, Comte-Sponville…
Ramon Gallart: No soy de tomar notas; soy un desastre para eso. En mis momentos de soledad voy gestando la historia en mi cabeza, a los protagonistas, el arranque, el final… Y solo entonces me pongo a escribir y a escribir. Es cierto que, sobre la marcha, nacen algunos personajes secundarios y aparecen situaciones que no había ni imaginado que pudieran ocurrir… ¡Pero ocurren! Me sorprendo a veces de las reacciones de algunos de los tipos que invento. Es mi proceso: mapa en lo que se refiere a la historia y a los protagonistas, y brújula para los personajes secundarios que van apareciendo y sus circunstancias.
Ramon Gallart: La verdad es que no; soy muy anárquico. Escribo cuando el cuerpo me lo pide y estoy predispuesto mentalmente. En según qué momentos ya ni me planteo sentarme frente al papel porque sé que no va a salir nada. Pero cuando me pongo, suelo avanzar mucho. Mi novela Alina, por ejemplo, la terminé casi de madrugada, después de muchas horas y de haber escrito las últimas sesenta páginas de una tirada. Luego, por supuesto, viene el trabajo artesanal de revisar, revisar y revisar.
Ramon Gallart: Para mí, sin duda, tomar la decisión de ser un autor independiente. Con todo lo que ello conlleva.
R.R.: ¿Prefieres escribir un primer borrador a mano o en tu ordenador?
Ramon Gallart: Directamente con el ordenador, sin duda. Escribo un poco «poseído», no puedo parar. Como he dicho, no soy de tomar notas ni de elaborar borradores; lo tengo todo en la cabeza y lo voy volcando.
R.R.: ¿Qué piensas que hace a una buena historia?
R.R.: Yo también leí ese artículo. Puso en el punto de mira la verdad incómoda sobre el mundo editorial. ¿Qué opinas sobre el impacto de la tecnología en el mundo de la escritura y la lectura? ¿Has usado algún tipo de software para estilo, corrección y/o redacción? ¿Por qué?/¿Por qué no?
Ramon Gallart: Soy de la «vieja escuela». Yo me lo guiso, yo me lo como. Hace muchos años que escribía a máquina, que usaba Tippex… El Word ya es para mí la tecnología más avanzada. No necesito más.
Ramon Gallart: A mí me gusta hablar de «autores independientes». Una editorial tradicional estaba interesada en mi primera novela, pero los plazos del proceso eran tan largos que tomé la decisión de tomar mi propio camino. ¡Libertad total para todo! Y ya no contemplo otra opción que no sea mantener la propiedad de mi obra, sin nadie que decida por mí en ninguna fase del proceso. Para lo único que dependo de un tercero es para maquetar, diseñar la portada (con fotografías mías o de mi esposa, o que yo selecciono) y subir el manuscrito a la plataforma: para todo ello contrato a un profesional, ya que soy muy negado con la tecnología. Hace años, ser independiente debía de ser muy complicado, pero no ahora que tenemos Amazon y la impresión es bajo demanda, con un proceso sencillo y, además, sostenible: como dije anteriormente, no se destruye ni solo un ejemplar no vendido.
Ramon Gallart: Se titula La ciudad nunca duerme. En la novela narro la historia de un profesor de filosofía en un instituto de Barcelona al que, durante una excursión, un rayo que le cae muy cerca le provoca insomnio. En sus paseos nocturnos por la ciudad conoce a un sintecho con quien forja una profunda amistad. La trama explora diferentes temas como las crisis de pareja, el choque generacional, el peso de la maternidad, la muerte digna, etc. Está escrita en primera persona, como ocurre en todas mis novelas. La verdad es que me siento más cómodo que adoptando el punto de vista de un narrador omnisciente que todo lo sabe. Me interesa mucho la reflexión personal, la intimidad que se logra con el lector, la sinceridad de los sentimientos que afloran… Además, el narrador no tiene por qué ser «objetivo»: es su particular manera de ver las cosas, con sus defectos y contradicciones, lo que se transmite.
Ramon Gallart: Creo que, desde niño, ya me apasionaba inventar historias. Estudié el bachillerato de letras porque mi vocación era la filología. Lo tenía todo para empezar a escribir, excepto algo imprescindible: tiempo. Entré en el mundo laboral muy joven, formé una familia… Hasta que me jubilé, y ahí comenzó la verdadera aventura. He publicado, en pocos años, cuatro novelas y un libro de relatos. Y espero seguir sumando.
R.R.: Yo también espero que lo hagas, Ramon. Sigamos... ¿Quiénes son tus principales influencias literarias y por qué?
Ramon Gallart: Sin querer resultar pretencioso, no me siento influido directamente por ningún escritor. Sin embargo, es indudable que todo lo que leemos a lo largo de la vida moldea nuestra visión de la literatura. Intento tener mi propia voz y estilo. Por otra parte, sí que hay autores por los que siento una debilidad especial y a los que siempre regreso: Borges, Mercè Rodoreda, Manuel de Pedrolo, García Márquez o Cortázar. Y me apasionan, también, la filosofía y la psicología; creo que lo he leído casi todo de Boris Cyrulnik, Pascal Bruckner, Comte-Sponville…
R.R.: ¿Cómo describirías tu proceso creativo?
Ramon Gallart: No soy de tomar notas; soy un desastre para eso. En mis momentos de soledad voy gestando la historia en mi cabeza, a los protagonistas, el arranque, el final… Y solo entonces me pongo a escribir y a escribir. Es cierto que, sobre la marcha, nacen algunos personajes secundarios y aparecen situaciones que no había ni imaginado que pudieran ocurrir… ¡Pero ocurren! Me sorprendo a veces de las reacciones de algunos de los tipos que invento. Es mi proceso: mapa en lo que se refiere a la historia y a los protagonistas, y brújula para los personajes secundarios que van apareciendo y sus circunstancias.
R.R.: ¿Tienes alguna rutina para escribir?
Ramon Gallart: La verdad es que no; soy muy anárquico. Escribo cuando el cuerpo me lo pide y estoy predispuesto mentalmente. En según qué momentos ya ni me planteo sentarme frente al papel porque sé que no va a salir nada. Pero cuando me pongo, suelo avanzar mucho. Mi novela Alina, por ejemplo, la terminé casi de madrugada, después de muchas horas y de haber escrito las últimas sesenta páginas de una tirada. Luego, por supuesto, viene el trabajo artesanal de revisar, revisar y revisar.
R.R.: ¿En qué te inspiras para crear tus historias?
Ramon Gallart: Por lo que respecta a la trama, cualquier suceso, acontecimiento, noticia… puede provocar en mí una concatenación de situaciones; ahí es donde nace la historia. En cuanto a los personajes, son absolutamente inventados, aunque modelados a partir de mis propias vivencias y de las experiencias de personas que conozco.
R.R.: ¿Qué libros has publicado hasta la fecha?
Ramon Gallart: Una novela en catalán: Dits de boira; tres novelas en castellano: Las cartas que nos tocan, Alina y El camionero que leía a Borges; un libro de relatos en catalán: Des dels núvols (con versión en castellano); y también alguna traducción y libros de texto de Catalán para la antigua EGB.
R.R.: ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor reto como escritor?
Ramon Gallart: Para mí, sin duda, tomar la decisión de ser un autor independiente. Con todo lo que ello conlleva.
R.R.: ¿Cuál ha sido tu obra favorita hasta el momento y por qué?
Ramon Gallart: Me cuesta inclinarme por una sola, pero creo que con la que más he «sufrido», disfrutado y sentido (¡y emocionado!) ha sido con El camionero que leía a Borges. Gabriel, su protagonista, es un tipo al que le tengo mucho cariño. Creo que, en la vida real, seríamos grandes amigos.
R.R.: ¿Prefieres escribir un primer borrador a mano o en tu ordenador?
Ramon Gallart: Directamente con el ordenador, sin duda. Escribo un poco «poseído», no puedo parar. Como he dicho, no soy de tomar notas ni de elaborar borradores; lo tengo todo en la cabeza y lo voy volcando.
R.R.: ¿Qué piensas que hace a una buena historia?
Ramon Gallart: Lo que ocurre, lo que pasa… es importante, pero para mí es la manera de contarlo lo que hace que un libro me atrape o no.
R.R.: ¿Qué cambios has visto en la industria editorial en los últimos años?
Ramon Gallart: Leí hace poco una noticia que me dejó estupefacto: el 49% de los títulos disponibles en las librerías vende cero ejemplares a lo largo de un año. Solo el 4,5% de los títulos vende más de 100 ejemplares al año. En España se publican 90.000 títulos al año, ¡27 cada día! Me parece increíble. Para mí, el principal cambio es que, con las nuevas tecnologías, un escritor puede ser perfectamente independiente. ¡Adoro las librerías! Pero no es incompatible con la adquisición de libros para Kindle o de impresión bajo demanda. De hecho, me pregunto: ¿cuántos millones de libros en papel se destruyen al año porque no se han vendido? Sin duda, la impresión bajo demanda es una alternativa mucho más sostenible.
R.R.: Yo también leí ese artículo. Puso en el punto de mira la verdad incómoda sobre el mundo editorial. ¿Qué opinas sobre el impacto de la tecnología en el mundo de la escritura y la lectura? ¿Has usado algún tipo de software para estilo, corrección y/o redacción? ¿Por qué?/¿Por qué no?
Ramon Gallart: Soy de la «vieja escuela». Yo me lo guiso, yo me lo como. Hace muchos años que escribía a máquina, que usaba Tippex… El Word ya es para mí la tecnología más avanzada. No necesito más.
R.R.: Soy de la misma escuela; yo solo necesito Word y Language Tools para pulir cositas. ¿Qué opinas sobre la autopublicación?
Ramon Gallart: A mí me gusta hablar de «autores independientes». Una editorial tradicional estaba interesada en mi primera novela, pero los plazos del proceso eran tan largos que tomé la decisión de tomar mi propio camino. ¡Libertad total para todo! Y ya no contemplo otra opción que no sea mantener la propiedad de mi obra, sin nadie que decida por mí en ninguna fase del proceso. Para lo único que dependo de un tercero es para maquetar, diseñar la portada (con fotografías mías o de mi esposa, o que yo selecciono) y subir el manuscrito a la plataforma: para todo ello contrato a un profesional, ya que soy muy negado con la tecnología. Hace años, ser independiente debía de ser muy complicado, pero no ahora que tenemos Amazon y la impresión es bajo demanda, con un proceso sencillo y, además, sostenible: como dije anteriormente, no se destruye ni solo un ejemplar no vendido.
R.R.: ¿Qué me puedes decir de tu último trabajo?
Ramon Gallart: Se titula La ciudad nunca duerme. En la novela narro la historia de un profesor de filosofía en un instituto de Barcelona al que, durante una excursión, un rayo que le cae muy cerca le provoca insomnio. En sus paseos nocturnos por la ciudad conoce a un sintecho con quien forja una profunda amistad. La trama explora diferentes temas como las crisis de pareja, el choque generacional, el peso de la maternidad, la muerte digna, etc. Está escrita en primera persona, como ocurre en todas mis novelas. La verdad es que me siento más cómodo que adoptando el punto de vista de un narrador omnisciente que todo lo sabe. Me interesa mucho la reflexión personal, la intimidad que se logra con el lector, la sinceridad de los sentimientos que afloran… Además, el narrador no tiene por qué ser «objetivo»: es su particular manera de ver las cosas, con sus defectos y contradicciones, lo que se transmite.
Pincha en la imagen para conseguir tu ejemplar en Amazon
R.R.: Muchas gracias, Ramon, por tu tiempo y por contestar a estas preguntas. Deseo que tengas mucho éxito con este y cada uno de tus proyectos literarios.




No hay comentarios:
Publicar un comentario