DE MARINA REDONDO
La novela retoma a Eli, Bea y Alex, pero los mira desde otra luz, desde una
perspectiva que revela matices antes apenas insinuados. Esa nueva textura —más
profunda, más vulnerable— permite que el lector se acerque a ellos no solo como
protagonistas de un retelling, sino como jóvenes que transitan emociones
universales: el amor que desborda, la pérdida que marca, la ilusión que
sostiene y el miedo que paraliza. Marina Redondo consigue que cada uno de estos
sentimientos se despliegue con una naturalidad que desarma, sin artificios, sin
excesos, con una sensibilidad que se siente honesta.
Uno de los mayores aciertos de la novela es su capacidad para equilibrar
ternura y dureza. Hay momentos que acarician, que recuerdan la inocencia del
cuento original, esa chispa de magia que siempre acompañó a Peter Pan. Pero
también hay escenas que duelen, que muestran la crudeza de crecer y madurar, de
amar sin garantías, de enfrentarse a la realidad cuando los sueños ya no bastan.
Ese contraste no solo enriquece la lectura, sino que la vuelve más humana.
Redondo entiende que la vida —y el amor— se construyen en esa tensión constante
entre lo que anhelamos y lo que tememos.
El retelling, lejos de ser un simple traslado del clásico a un contexto
contemporáneo, se convierte en una reinterpretación profunda. La autora juega
con estos elementos con una maestría que demuestra no solo conocimiento del
mito original, sino una enorme capacidad para reinventarlo sin perder su
esencia.
Atrévete a soñar es, en definitiva, una novela que habla de crecer
sin renunciar a la magia, de amar aun cuando duela, de atreverse —como su
título promete— a imaginar un futuro distinto. Marina Redondo firma una obra
magistral, delicada y poderosa, que confirma su talento para narrar emociones
con una verdad que atraviesa.

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