DE LUISA JIMÉNEZ CARNERO
Crear un personaje principal que se sienta vivo, cercano y sin artificios es uno de los mayores retos a los que me enfrento al perfilar mis propias historias cada madrugada. Luisa Jiménez Carnero, sin embargo, lo consigue de manera magistral en Jorge. Desde el primer capítulo, el protagonista te habla de tú a tú, arrastrándote a su mundo con una voz narrativa en primera persona tan natural que sientes que estás escuchando a un buen amigo.
La trama nos presenta a un joven obligado a madurar a base de golpes. Con un entorno familiar asfixiante, marcado por el desprecio de un padre intolerante ante su homosexualidad y una madre que, aunque cariñosa, es incapaz de defenderlo, Jorge toma la valiente decisión de buscarse la vida fuera de casa siendo muy joven. A partir de ese momento, la novela nos lleva por su proceso de autodescubrimiento. Comete errores y toma decisiones difíciles, pero nunca pierde su esencia ni su determinación de salir adelante trabajando duro sin cruzar ciertas líneas rojas.
El ritmo de la obra es tremendamente ágil. La pluma de Luisa es directa, intercalando el dolor de las heridas del pasado con toques de humor muy frescos que equilibran maravillosamente la balanza. Jorge es un personaje vulnerable, pero que jamás se escuda en el victimismo; es un ejemplo precioso de resiliencia y amor propio, alguien que no se rinde en su búsqueda de la felicidad y de un amor genuino.
El elenco secundario sostiene a la perfección el viaje emocional del protagonista. Personajes como su madre Mercedes, su gran apoyo Sofía, o los altibajos que representa Kevin, le dan una gran tridimensionalidad a la trama.
En definitiva, Jorge es un romance emotivo y sincero. Una de esas novelas cortas que se leen en un suspiro pero que dejan huella. Es una historia que te atrapa y te recuerda que, al final, aprender a quererse a uno mismo es la batalla más importante de todas. Totalmente recomendable.

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